Suavizante ropa de bebés

En la ropa de los bebés no se debe utilizar el suavizante habitual. Crea tú misma uno muy suave y sencillo: mezcla dos partes de agua, una de vinagre y otra de bicarbonato sódico. Añade, si quieres, unas gotitas de lavanda y conseguirás así un excelente suavizante aromático.

Armario de niños

Si tu niño tiene un armario para él solo, no introduzcas en él los típicos productos químicos antipolillas. Llena unas bolsitas de tela con pieles de limón o flores de lavanda y conseguirás el mismo efecto: mantener alejadas las polillas.

Conservar dibujo

¿Quieres conservar mucho tiempo ese bonito dibujo que ha hecho tu hijo? Rocíalo uniformemente con laca de pelo o fijador de dibujo. Los colores permanecerán sin correrse.

Limpiar los juguetes de plástico

¿No sabes cómo limpiar los juguetes de plástico de los niños que acumulan bastante suciedad? No te preocupes porque es muy sencillo: lávalos con agua caliente con un poquito de detergente y unas gotitas de amoníaco. Acláralos muy bien y sécalos. Estarán listos para que reanuden sus juegos.

Medicamentos

Si a tu hijo pequeño le cuesta demasiado tomarse jarabe o esas gotas que le ha mandado el médico, aquí tienes una solución infalible: dale un cubito de hielo para que lo chupe antes de ofrecerle la medicina. De esta forma, la lengua se adormecerá por el frío y casi no notará el sabor.

Baúles seguros

Si tus hijos guardan sus juguetes en un baúl, seguro que alguna vez les ha ocurrido que se han pillado los dedos al intentar cerrarlo. Toma precauciones para que no vuelva a pasar: corta un tapón de corcho por la mitad y pega cada uno de los trozos en los ángulos anteriores de la tapa. No olvides dejar suficiente espacio para que los dedos del niño no se queden atrapados.

A salvo de manchas

A nuestros hijos les encanta pintar con témpera, pero lo ponen todo perdido. La solución es muy sencilla: compra una esponja grande y haz varios agujeros, introduce los distintos botes de pintura en cada uno de ellos y te aseguro que habrás resuelto todos los problemas, porque cuando tu hijo quiera mojar el pincel, no goteará más que en la esponja.

Gomas de borrar

Nuestros hijos nos piden continuamente que les compremos gomas de borrar y casi siempre es porque la que tienen se ha puesto excesivamente sucia. Frotando con otra goma suelen quedarse muy bien, pero a veces no es suficiente. En ese caso, solo tienes que meter el borrador en un recipiente con lejía suficiente como para cubrirlo. Te aseguro que quedará limpísimo.

Chicle pegado

¿Tu hijo ha llegado con un chicle bien pegado en su cara o sus manos? Que no cunda el pánico: coge un algodón y mójalo en aceite de oliva o incluso en aceite de ducha para niños. Pásalo suavemente pero repetidas veces por la zona manchada y verás cómo, poco a poco, el chicle se va desprendiendo.

Espejo en la cuna

Los bebés pasan mucho tiempo en la cuna y, a veces, terminan aburriéndose. Para evitarlo, coloca en el lateral de la cuna un espejo (apropiado para bebés). Se lo pasará pipa.