Patatas fritas

Si te gustan las patatas fritas, pero no las comes por no engordar, prueba a comprarlas congeladas y mételas en el horno hasta que estén doradas y crujientes. Sabrán igual, pero tendrán menos calorías.

Rebozados más tiernos

Cuando tengas que rebozar tanto carne como pescado, solo tienes que añadir al aceite en el que vayas a freír unas ramitas de perejil tierno. No solo evitarás que se queme el aceite, sino que quedará mucho más vistoso y tierno.

Conserva el jamón

¿Has comprado o cortado demasiado jamón serrano y no sabes cómo hacer para que no se reseque? Distribúyelos sobre un plato y cúbrelo con una gasa de algodón ligeramente humedecida en agua. Lo mejor será que lo dejes a temperatura ambiente si hace fresco o que lo pongas en la parte baja del frigorífico si en tu cocina hace calor.

Arroz suelto

Si no consigues que cuando hierves arroz, los granos queden sueltos, prueba a introducir en el agua de cocción un trozo de piel de limón. El arroz ya no se pegará y, además, tendrá un aroma delicioso.

Empanadillas de plátanos y pasas

¿Has hecho empanadillas y te ha sobrado masa? No la tires. Aprovéchala para hacer empanadillas de plátanos y pasas. Toma nota: corta unos plátanos muy maduros en lonchas finas y colócalas sobre la masa, añade unas cuantas pasas sin pepitas y cierra la empanadilla. Después solo tienes que freírlas en aceite abundante y caliente. Cuando las saques de la sartén, ponlas sobre papel de cocina absorbente, para quitar el exceso de grasa, y sírvelas.

Trinchar carne

Antes de trinchar la carne asada, conviene dejarla un tiempo en reposo para que se enfríe ligeramente. El motivo es sencillo, los jugos se van concentrando en el interior y, al cortar, no tendremos el problema de ver cómo nuestro asado se va desmenuzando poco a poco sin que podamos evitarlo.

Limpiar pescado

Toma nota de la mejor forma de limpiar el pescado y dejarlo completamente limpio de escamas: rebózalo en un poco de vinagre. Te aseguro que conseguirás eliminarlas todas con solo pasar la mano una vez y sin realizar ningún esfuerzo.

Escamar un pescado

Si para cocinar un pescado, necesitas eliminar la mayor parte de sus escamas, solo tienes que raspar con fuerza la piel del pescado con ayuda de un cuchillo siempre en sentido contrario a la disposición de las escamas: de la cola hacia la cabeza. Verás qué fácil resulta.

Magdalenas

Si tienes una buena cantidad de magdalenas y no sabes qué hacer para que no se  resequen  y endurezcan, mételas en una bolsa de plástico y guárdalas  en el congelador. Según las necesites, sácalas y déjalas durante unos minutos a temperatura ambiente. Estarán perfectas y listas para comer, como al comprarlas.

Perejil

Para tener el perejil siempre perfecto y a mano, pícalo, mételo en botes pequeños  y guárdalos  en el congelador. Puedes hacer lo mismo  con otras hierbas o con limones en rodajas para cócteles y refrescos.