Chicle pegado

¿Tu hijo ha llegado con un chicle bien pegado en su cara o sus manos? Que no cunda el pánico: coge un algodón y mójalo en aceite de oliva o incluso en aceite de ducha para niños. Pásalo suavemente pero repetidas veces por la zona manchada y verás cómo, poco a poco, el chicle se va desprendiendo.

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